Una postal repetida de los argentinos volviendo de vacaciones del exterior era verlos con alguna valija de más de las que tenía cuando se fue y vistiendo zapatillas nuevas.

Si hay algo que los argentinos se compran afuera, amén de celulares y algún que otro dispositivo electrónico, son las zapatillas.
Y es que acá siempre costaron, hasta el momento, mucho más caras. Además, los modelos más nuevos tardan mucho más tiempo en llegar a esta “recóndita” parte del planeta (pero esto segundo es poco más que anecdótico).

Esos días llegaron a su fin, y si algún viajante se compra zapatillas ya será otra la razón y la excusa del ahorro no será válida.

Es bien sabido por todos nosotros que un buen par de zapatillas para entrenar y correr,hoy por hoy, cuestan unos $4000, poco más poco menos, según la marca y modelo.

Incluso aquellos últimos modelos, los más nuevos, con características más técnicas pueden costar tranquilamente un 25% más.

Si lo traducimos a dólares serían entre 100 y 120, lo que, pasados a moneda local, nos estaría dando aproximadamente el mismo costo.

 

¿Dónde está el negocio? Ya no está, dejo de serlo, inclusive si enganchamos alguna de esas promociones con tarjeta de algún banco podemos pagarlo no solo en cuotas sino también con algún descuento, aunque sea de un 10% (todo suma o mejor dicho para este caso, resta, al costo del producto).

Solo podemos decir que se justifica para aquellos que quieren tener el último modelo y presumirlo en alguna carrera antes que nadie, algo que tampoco aconsejo, ya que siempre es preferible que otro las pruebe y después de haber escuchado un par de opiniones recién decidir comprarlo.



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