Luego de un año intenso de carreras llega el fin de año, y con él, el merecido descanso para todos los corredores. Pero no se acomoden demasiado que el entrenamiento no se toma vacaciones.

Dadas las altas temperaturas de verano, la frecuencia en el calendario de carrera merma y se reduce a unas pocas carreras en la playa o alguna que otra de montaña.

Pero tranquilos, para aquellos que no pueden parar ni un día les tenemos tarea para el hogar: la pretemporada.


La pretemporada consiste en sentar las bases para encarar en forma el nuevo año de carreras.

Básicamente consiste en ejercicios livianos de fuerza y musculación que tienen como objetivo el fortalecimiento general del cuerpo.

Estos ejercicios mayormente divididos en series de pocas repeticiones buscan trabajar tanto la parte superior del cuerpo como así también el core y las piernas.

Lo que se busca es fortalecer los músculos y articulaciones para evitar futuras lesiones.

También se suelen hacer trabajos de técnica de carreras llamados “driles”, trabajos de cuestas, algunas series de velocidad para no perder el estímulo de las fibras rápidas, ejercicios de estiramiento, elongación y equilibrio y algún que otro rodaje suave pero no de esos que se suelen hacer como cuando se prepara una maratón o una media.

 

Estos son los beneficios de hacer una buena pretemporada.

  • Es de gran ayuda para mantener niveles altos de rendimiento en un largo espacio de tiempo.
  • Menos lesiones por la mejora de la fuerza, coordinación y equilibrio.
  • Mejora la capacidad para realizar entrenamientos de elevada intensidad.
  • Mejora en las capacidades generales del deportista.



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