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Roberto Díaz siempre trató de hacer deporte, pero con los estudios, esa idea fue quedando algo postergada. A los 40 años, a Roberto le detectaron hipotiroidismo, y unos años después, resistencia a la insulina. En ese tiempo, y sin darse cuenta, Roberto aumentó 47 kilos. Le costó mucho asumirlo: la imagen que le daba el espejo siempre parecía ser la misma, pero la ropa no decía lo mismo.

Al salir a caminar, Roberto empezó a quedarse sin aire. Hacer las 4 cuadras que lo separaban del supermercado parecían una eternidad, y subir al colectivo era un suplicio.

Su mejor amigo, un hermano de la vida, lo incentivó a anotarse en la Maratón del Rotary de Banfield. Roberto dudó, pero terminó aceptando. Hizo el recorrido de 3 km caminando. Se le hicieron eternos. Eso fue en el 2013. Y fue el primer paso de un camino que lo llevó a hacer seis veces esa competencia. Las siguientes fueron corriendo.

Roberto empezó a caminar a diario, aumentando progresivamente las distancias. Al año ya trotaba 6 meses después corrió una carrera completa. Y así fue que Roberto empezó a completar distancias: este año debutó en la Media Maratón de Buenos Aires y también hizo los 30 km de New Balance. Ahora, va por la distancia madre: los 42 km 195 metros de la Maratón.

Hablar con Roberto inspira. Cuenta que corre por su salud y también en homenaje a sus viejos, que siempre quisieron verlo bien y feliz. Su esposa, Marta, es su fiel compañera que lo espera en cada carrera. Roberto es una persona conocida y muy querida dentro del mundo del running. Su historia es un ejemplo de que «el que quiere, puede».

Roberto sueña con hacer los 42 km en el mundo, participar de las famosas Majors. Y además quiere terminar de escribir su libro, y con el poder motivar a más personas.

Un dato no menor es que Roberto busca alguna marca que quiera darle una mano. Calza 47 y se le complica mucho conseguir calzado. Así que, si alguno puede ayudarlo, ya saben.

Roberto, un ejemplo de esfuerzo y superación que no se detiene.

Juegos olimpicos de la juventud

(Por Juan Ignacio Ugliarolo – Profesor Nacional de Educación Física, maratonista, corredor de trail y ultramaratonista. Convocado como voluntario en los Juegos Olímpicos de la Juventud. Función Crew Venus Management)

Hace unos días comenzaron las competencias de los Juegos (exactamente una semana), y tengo el placer y (la suerte) de poder estar disfrutando de ellos… y con ellos, los protagonistas,con los que tenemos mucho en común.

Me detengo por un momento, y no puedo dejar de pensar en lo que significa para cada atleta que están hoy acá, en JJ.OO BUENOS AIRES 2018. Veo en ellos la juventud y el futuro del DEPORTE mundial (pero no dejan de ser adolescentes entre 13 y 18 años aún).

Haber compartido momentos con algunos me permitió ver que se manifiestan de diferentes maneras y formas: unos riéndose de felicidad, otros con susto, nervios; vi caras de concentración, de esperanzas; sin distinción de color, religión, idioma, cultura o etnia. Esas emociones se multiplican en todos, y no pueden ocultarlo.

El común de cada atleta se resume, en el presente, hoy. Pero no hay que obviar lo principal, que fue en el momento que se empezó a trabajar para ello. Me voy en el tiempo hacia atrás y los veo, entrenando horas y horas, dejando de lado momentos de amigos, de familia, de noviazgos, de diversión, de viajes de fin de curso y muchas cosas más por haber apostado a ello. Y el momento compartido, el denominador común es: sin sacrificio no hay resultado.

Es por todo ello que a todos con los que tuve la oportunidad de compartir momentos amenos, les desee buena estadía y que disfruten de los JUEGOS, vivan, sientan… y que ya son ganadores (de este hermoso privilegio de estar en la arena y ser los futuros referentes de muchos de sus pares) de la constancia y el coraje… y que no se desanimen, si no salió el resultado esperado. Ya vendrán otras oportunidades. Acá no termina el recorrido para ninguno; acá empieza un largo camino que tienen por delante.