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Finalmente, alentado por otros amigos que corren, o por moción propia, un día empezaste a hacer tus primeros kilómetros.

Como todos, o la mayoría de nosotros, primero fueron paseos que devinieron en caminatas rápidas a las que, progresivamente, fuiste intercalando con algún trote hasta que fuiste ganando un poco más de confianza. Las piernas se fueron acostumbrando al ejercicio y ahora ya podés darle unas cuantas vueltas al parque sin que al final de ello tengan que llevarte en camilla a tu casa.

Ganaste confianza y correr se trasformó en una actividad a la que le dedicás, por lo menos, un par de días a la semana, quizás 3. Enhorabuena, ya sos un corredor ocasional.

Para algunos esto es más que suficiente. Pero, para otros, es solo el comienzo: entraste por esa puerta y te aseguro que una vez hecho esto, no hay vuelta atrás.

 

¿Qué es lo que sigue?

Inscribirte a tu primera carrera. El siguiente paso es probarte en “la cancha”. Vamos a medirnos a nosotros mismos, ver cómo nos sentimos entre otros corredores, corriendo rodeado de esa gran marea que domingo a domingo sale a ganar las calles de la ciudad.

 

¿Qué carrera elegir?

Hoy por hoy la oferta es abrumadora. Hay carreras literalmente todos los domingos, incluso hay carreras algunos sábados. Hay carreras de día y también las hay de noche, las hay de ciudad y también de aventura. Hay carreras que son sólo para mujeres y las hay mixtas, competitivas, participativas, pagas, gratuitas, para chicos, en fin…

En este punto hay que ser cautelosos y conscientes de nuestras capacidades: un paso a la vez, recién estamos empezando así que apuntemos a las más cortas.

 

Es mi debut ¿debería irme de estreno?

Nunca, el saber popular de los corredores dicta que el día de la carrera no hay que innovar en nada. Eso incluye indumentaria, como alimentación. Usá las mismas zapatillas con las que venías entrenando (gastadas o no ya las conoces y están amoldadas a tus pies). Lo mismo para las demás prendas. En cuanto a la alimentación, no cambies nada, no quieras inventar nada raro, solo hidrátate un poquito más, y si es posible hacete unas pastas livianas evitando salsas pesadas o picantes la noche anterior, aunque si estás acostumbrado a comer otras cosas y tu cuerpo lo tolera, adelante.
Descansa bien, tratá de dormir. Es posible que la ansiedad no te deje, todos pasamos por eso, si es así acordate que uno corre por motu proprio y para sentirse bien.

¿Y si no puedo terminarla? ¿y si llego último?

Es importante entender que en nuestra primera carrera lo único que vamos a ganar es la experiencia, así que en lo único que tenemos que concentrarnos es en disfrutar de la experiencia al máximo. No quieras correr más rápido ni buscar ritmos más allá de lo acostumbrado. Hasta te diría que corras a un ritmo que te quede cómodo, aunque sientas que podrías dar más. Es muy común dejarse llevar por la euforia de la carrera y salir disparado en la largada: puede que no sientas cansancio por la inyección de adrenalina, pero salir muy rápido en una carrera es algo que después “se paga”. Si esto llegara a pasar tampoco te preocupes demasiado, siempre podés caminar un poco cuando te sientas agotado y así recuperar el aliento para luego retomar el trote. Lo ideal sería administrar la energía, contener el impulso y llevar un ritmo quizás más suave pero sostenido a lo largo de toda la carrera.

 

Ahí viene el puesto de hidratación ¿debería tomar agua? ¿cuánta?

Incluso si sentís que no tienes sed, siempre es conveniente mantenerse hidratado. Con respecto a la cantidad, con un par de tragos estaría bien: no te tomes la botellita entera porque puede pasarte que sientas una “bola” en el estómago. En todo caso, no te deshagas de la botellita tan rápido y llevala unos metros más por si necesitás un sorbo extra.

 

¡Lo lograste!

Cruzaste la meta, corriste tu primera carrera, dependiendo de como hayas administrado tu energía puede que la hayas disfrutado o que en algún punto también la hayas padecido y digas el típico “nunca más, debut y despedida”. Pero no te engañes: si no es el próximo finde será el otro, o el otro, pero tarde o temprano estarás participando otra vez.

cuanto cuenta correr

cuanto cuenta correr“El running es uno de los deportes más baratos, solo hacen falta un par de zapatillas y ganas de salir a correr…”

 

Si bien a primera vista esta afirmación pareciera tener sentido, la realidad y la experiencia de aquellos que corremos nos dice que no es tan así.

En esta nota vamos a ir evaluando qué se necesita para realizar esta actividad y que otros gastos devienen de su práctica.

1- Zapatillas:

¿Acaso hay un elemento más indispensable? ¿Sino el más?
Las zapatillas son al runner lo que el caballo al turf, o la raqueta al tenis. Si, también está la movida del barefoot, dirán algunos, que es correr descalzos, pero la mayoría de nosotros no llegamos a tal extremo.
Las zapatillas también son ese accesorio más celado por los corredores, la mayoría estamos “casados” con una marca y no las cambiamos por nada, cual cuadro de Fútbol, nunca tenemos suficientes y no hay vez que, al pasar por un centro comercial no nos detengamos en una casa de deportes para mirar y probarnos esos nuevos modelos que parecieran nunca terminar de salir.

La industria del calzado, como es de esperar, está al tanto de ello y hay una batalla encarnizada entre las empresas para ganar adeptos, es por eso que la evolución se da día a día, la suela de hoy será reemplazada mañana por una de mayor amortiguación o durabilidad, los materiales para su confección son cada vez son más livianos, con microventilación, ultra resistentes, impermeables, con tecnología de fibra tal o cual, etc.

Es por ello que el precio de las zapatillas rankea sin duda entre los primeros puestos a la hora de evaluar los costos de esta actividad.

Si bien hay modelos más económicos, hoy día un par de zapatillas ronda entre los $2500 y $4000

A eso hay que multiplicarlo, sí, por la cantidad de zapatillas que compremos al año, y es que es bien sabido por todos los que hacemos esta actividad que las zapatillas tienen vida útil que suelen ser unos 700 u 800km aproximadamente.

cuanto cuenta ser corredor

2- Indumentaria:

Y acá el espectro se abre un montón: desde las medias hasta las mangas térmicas pasando también por la visera y canilleras de compresión.

Hay quienes prefieren correr con calzas, cortas, 3/4 o largas, otros con shorts por encima de la rodilla o más cortitos de competición, remeras de compresión o sueltas, musculosa o mangas largas, con mangas térmicas si hace frío, rompe viento, o visera y gafas si hay sol.

Pareciera que las combinaciones y gustos al respecto son tan variadas como corredores.

Lo cierto es que la indumentaria también se lleva una jugosa tajada de nuestro presupuesto como corredor.
Un par de soquetes genéricos puede costar unos $70 y unas medias de compresión de primera marca unos 5 veces más. Las remeras suelen venir incluidas en los kit de las carreras, pero esas que nos gustan de compresión arrancan en $500 y pueden escalar fácilmente en determinados modelos y marcas al triple y cuádruple.
Unas calzas cortas de dama o caballero rondan a partir de $400 o $500 y un rompeviento unas 3 veces más.

Hasta allí, poco más poco menos, tenemos completo el “outfit”, de acá en adelante veremos que otros gastos también se desprenden de manera indirecta.

3- El apto físico:

Sí señor, si vamos a hacer una actividad física, vamos a asegurarnos de estar en condiciones, el encargado de decirnos que “la máquina” está óptima va a ser un médico, ideal sería uno deportólogo.

En este punto solo vamos a decir que en la Ciudad de Buenos Aires ya está en vigencia la ley 5397 que exige de un apto físico para carreras mayores a 5km.
La mayoría de las obras sociales cubre este estudio, para aquellas que no, la consulta médica por particular ronda los $800

4- Grupo de entrenamiento:

Hay un momento en el que salir a correr por nuestra cuenta ya no alcanza si es que mejorar el rendimiento es una de nuestras expectativas. Para ello vamos a necesitar de un “Profe”.
El entrenamiento personalizado es fundamental, los planes de carrera que por estas horas atestan en internet no son ni tan mágicos ni tan efectivos como prometen, apenas si son una guía, si realmente queremos evolucionar, tenemos que recurrir a alguien idóneo.

Contratar los servicios de un entrenador o pertenecer a un grupo de entrenamiento cuesta a partir de $1000 por mes.

Inscripción a carreras:

Hoy por hoy hay carreras de sobra y para todos los gustos, incluso hay más de una carrera por fin de semana, nadie quiere quedarse afuera, y las empresas siempre ven el negocio, es por eso que vamos a ver carreras de empresas que están relacionadas directamente con el deporte hasta carreras organizadas por empresas que nada o poco tienen que ver como cadenas de supermercados, empresas de perfumes, pasta de dientes, clubes de football, panificadoras, etc.

Hoy día la inscripción a una carrera cuesta desde los $350

Hasta acá el “grueso”, después hay otros gastos menores como la fotito de la carrera, el medallero para presumir las medallas, el cinturón de hidratación, estudio de pisada y plantillas, los geles, tobilleras, pomadas, los accesorios varios como el reloj GPS, porta celular para el brazo y demás.

Si sentís que de solo leer la billetera se desinfla, pensá todo lo que te ahorrás en médico y psicólogos porque correr es salud y es una de esas locuras sanas que dan felicidad.