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Una postal repetida de los argentinos volviendo de vacaciones del exterior era verlos con alguna valija de más de las que tenía cuando se fue y vistiendo zapatillas nuevas.

Si hay algo que los argentinos se compran afuera, amén de celulares y algún que otro dispositivo electrónico, son las zapatillas.
Y es que acá siempre costaron, hasta el momento, mucho más caras. Además, los modelos más nuevos tardan mucho más tiempo en llegar a esta “recóndita” parte del planeta (pero esto segundo es poco más que anecdótico).

Esos días llegaron a su fin, y si algún viajante se compra zapatillas ya será otra la razón y la excusa del ahorro no será válida.

Es bien sabido por todos nosotros que un buen par de zapatillas para entrenar y correr,hoy por hoy, cuestan unos $4000, poco más poco menos, según la marca y modelo.

Incluso aquellos últimos modelos, los más nuevos, con características más técnicas pueden costar tranquilamente un 25% más.

Si lo traducimos a dólares serían entre 100 y 120, lo que, pasados a moneda local, nos estaría dando aproximadamente el mismo costo.

 

¿Dónde está el negocio? Ya no está, dejo de serlo, inclusive si enganchamos alguna de esas promociones con tarjeta de algún banco podemos pagarlo no solo en cuotas sino también con algún descuento, aunque sea de un 10% (todo suma o mejor dicho para este caso, resta, al costo del producto).

Solo podemos decir que se justifica para aquellos que quieren tener el último modelo y presumirlo en alguna carrera antes que nadie, algo que tampoco aconsejo, ya que siempre es preferible que otro las pruebe y después de haber escuchado un par de opiniones recién decidir comprarlo.

¿Serían capaces de adivinar el título de una película a partir de un par de zapatillas?

Para todos los amantes de la Cultura Pop sería imposible no identificar el título de la película donde aparecen las icónicas Nike Mag, o decir que las Nike Cortez son las zapatillas con las que Forrest Gump atravesó corriendo Estados Unidos, de costa a costa o incluso acertar el color de las Onitsuka Tiger (Asics) que usaba Beatrix en Kill Bill.

Si pensaste que estas zapatillas llegaron por azar a los pies de los actores pecaste de ingenuo.

Leonardo Ferri ( USA 10, UK 9, EUR 42, CM 28 -tal como dice su presentación en el libro) nos cuenta esta y otras curiosidades en su libro “Zapatillas: Historias de moda, deporte y consumo”.

Este libro ayuda a conocer y a entender cómo fue el crecimiento en protagonismo de ellas, nuestras zapatillas, compañeras de emociones, de kilómetros, de vida. Y no sólo en lo que al mundo del deporte se refiere, sino también que hace un recorrido sobre la incursión de la zapatilla en el mundo de la moda hasta convertirse en un verdadero objeto de deseo.

El libro también se enfoca en las marcas más icónicas, y en los diseñadores, responsables de cada modelo pensado para cada persona.

Las zapatillas nos hablan de la gente: de sus gustos, de su forma de vestir y pensar, de sus actividades, de su andar y rutina. Este libro no sólo habla de zapatillas y su historia: nos ayuda a entendernos mejor a nosotros mismos. Tal como describe Marcelo Gantman en el prólogo, “Este libro acomoda las piezas de un fenómeno tan incorporado a nuestras vidas como el agua y el aire. Al estar tan metidos en ese paisaje dejamos de percibirlo”.

Entretenido, interesante y distinto. Un libro ideal para los corredores, los amantes de la moda, curiosos, y quienes quieran entender sobre a cómo funciona el mundo del consumo.


LO QUE TENÉS QUE SABER:

TÍTULO DEL LIBRO: “Zapatillas: Historias de moda, deporte y consumo”

EDITORIAL: Paidós

PRECIO SUGERIDO: $ 479 ($ 199 en versión EBook)

DÓNDE CONSEGUIRLO: https://www.planetadelibros.com.ar/libro-zapatillas/274145​ o en las librerías de todo el país

zapatillas

En una oportunidad me tocó ver al cruzar la meta en una carrera (no recuerdo cuál ni viene al caso) a dos muchachos con un cuaderno tomando nota.

El primero, con la vista fija en los pies de los corredores, le cantaba al segundo las marcas de las zapatillas que usaban cada uno.

Apuesto a que las empresas deben hacer miles de estudios como este y como otros, lo que me llevó a preguntarme: ¿Por qué es que el “monopolio” está en esas mismas 2 o 3 marcas de siempre?

¿Serán realmente las mejores?, ¿Será el resultado de años y años de publicidades que terminaron “lavándonos” el cerebro?

Para encontrar la respuesta hay que remontarse a cuando todavía no corríamos y decidimos empezar a hacerlo. Todos pasamos por ese momento; algunos movidos por una razón, otros por otra. Lo cierto es que un día dejamos la comodidad del sillón y dijimos: “Basta, tengo que hacer algo” y ese algo fue salir a correr.

Acto seguido, nos pusimos las zapatillas y salimos. Y ¿qué zapatillas nos pusimos? Ni más ni menos que las que teníamos. Y si teníamos varias, las que más se ajustara para hacer la actividad.
A medida que fue pasando el tiempo fuimos, en menor o mayor medida evolucionando y aprendiendo distintas cosas que quizás antes simplemente desconocíamos y que ahora nos parecen triviales: como que hay distintos modelos de zapatillas para distintos tipo de deportes e incluso que hay distintos tipos de pie y pisada. Por ello también existen modelos para uno u otro, o incluso dentro de la misma actividad, pero realizada en distintas superficies y terrenos, la confección del calzado también va a tener sus variantes.

Por ello, cuando tuvimos que comprar otro calzado que reemplazara al anterior, el condicionamiento de la estética quedó relegado a segundo plano. El espectro quedaba reducido a, por ejemplo: todos aquellos modelos para pisada pronadora que a su vez tuviesen buena amortiguación en la suela por mi peso, y que además sirvan para correr en calle. Y este momento podía ser crucial porque podía ser el caso que la marca de zapatillas que solíamos usar no se especialice en esa área y tuviésemos que mudarnos de marca. O que, en efecto, si se especializara, lo cual afianzaría aún más nuestro lazo con ella.

Así que, sin más, sea por viejo conocido o por costumbre, compramos nuestro primer par de zapatillas pensado para la actividad. En caso de que dicho modelo nos resulte, reincidiremos; caso contrario: no, y optaremos por otra marca.

Una vez establecida la relación con la marca es muy difícil que el corredor la cambie. Es que los modelos de zapatillas hoy día cuestan muy caros como para andar experimentando otros modelos.

Por otro lado, una cosa bien sabida es que no alcanza con probárselas en la casa de deportes, dar unos pasos en círculo o ver cómo se sienten. Para saber si un par de zapatillas van a ser adecuadas para nosotros hay que salir a correr con ellas. Incluso probarlas unos minutos en las cintas para correr que hay en las grandes tiendas no es suficiente; hace falta más que eso, hace falta un medio fondo y en el terreno en el que vayamos utilizarla.

Es por eso que el corredor “se casa” con una marca: el costo de probar otro modelo es muy alto, y nos arriesgamos a que no nos resulten tanto como ese modelo al que ya estamos acostumbrados.
Para un corredor, invertir en un par de zapatillas que no nos resulte cómo es tirar la plata.