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Las zapatillas para correr son muy costosas, sobre todo ese último modelo que acaba de salir a la venta.

En promedio, el corredor siempre quiere tener “ese” calzado, el del último lanzamiento de su marca de preferencia. ¿Alguna vez notaron como este solo hecho, la aparición en el mercado de un nuevo modelo hace que inmediatamente su antecesor pierda valor?

Esto quiere decir que la novedad forma parte del costo que pagamos por un par de zapatillas.

Es así como, por ejemplo: unas Nike Vomero 13 que cuestan unos, supongamos $4500, al salir las Vomero 14 inmediatamente pasan a costar $4000, así como así.
Zapatillas que hasta unos días ostentaba el título de “la última” con todas sus características técnicas, sus materiales de última generación, componentes de última tecnología y diseño de vanguardia, lo que todo pie de corredor debería usar, ¿ahora simplemente ya no van más?

Pero solo hasta ahí voy a llegar con este punto que puede dar mucho de qué hablar pero que no es el eje central de esta nota, aunque está relacionado.

Porque si el costo de las zapatillas no fuese tan elevado uno no repararía en cuestiones como hacer para extenderles la vida útil.

Dicho esto, pasamos a enumerar una serie de tips para poder exprimirle al máximo su vida útil.

  1. Desatarlas para descalzarse: sí, todos sabemos esto, pero ¿cuantos realmente lo hacemos? Digamos la verdad, venimos cansados después de una carrera o entrenamiento, llegamos a casa y lo primero que queremos hacer es sacarnos las zapatillas. ¿Cómo lo hacemos típicamente? Un pie pisa el talón del otro “arrancando” la zapatilla del pie. Esto termina, en el largo o corto plazo, por despegar la suela o dañar el contrafuerte.
  2. Guardarlas en un lugar seco y al reparo del sol: no dejarlas por ejemplo dentro del auto si el mismo queda al rayo del sol. El calor excesivo puede secar el pegamento y resecar las costuras y la goma; y endurecer la media suela.
  3. Dale el espacio que merecen: no las apiles bajo botas u otro calzado pesado, tus zapatillas pueden romperse incluso cuando no las estas usando. La capellada suele ser de una tela muy fina y delicada (esto es para brindar comodidad y respirabilidad al pie). Si la apilamos debajo de, por ejemplo, el taco de una bota, podemos dañarla.
  4. Dales descanso: intercalar los entrenamientos con otros pares de zapatillas es una muy buena idea: las suelas mayormente están construidas de algún tipo de espuma sintética, y les toma aproximadamente entre 24 a 48 horas extenderse nuevamente y recuperar su forma original.
  5. Recordá cuándo las compraste: Algunas zapatillas pierden su vida útil pero no lo exteriorizan, es decir, pierden su amortiguación y, sujeción y demás características técnicas, pero a simple viste parecieran seguir siendo nuevas. Por ello recomendamos anotar en un costado de la suela la fecha de compra.
  6. Limpiarlas a mano: Ya establecimos que las telas con las que suelen estar confeccionadas son muy delicadas. Ni pensar en lavarlas con cepillo para la ropa, las cerdas son muy duras para los materiales de hoy día que incluso podrían no solo dañar la tela, sino que también la suela. Para saber mas sobre el mantenimiento de tus zapatillas clic aquí.

Una postal repetida de los argentinos volviendo de vacaciones del exterior era verlos con alguna valija de más de las que tenía cuando se fue y vistiendo zapatillas nuevas.

Si hay algo que los argentinos se compran afuera, amén de celulares y algún que otro dispositivo electrónico, son las zapatillas.
Y es que acá siempre costaron, hasta el momento, mucho más caras. Además, los modelos más nuevos tardan mucho más tiempo en llegar a esta “recóndita” parte del planeta (pero esto segundo es poco más que anecdótico).

Esos días llegaron a su fin, y si algún viajante se compra zapatillas ya será otra la razón y la excusa del ahorro no será válida.

Es bien sabido por todos nosotros que un buen par de zapatillas para entrenar y correr,hoy por hoy, cuestan unos $4000, poco más poco menos, según la marca y modelo.

Incluso aquellos últimos modelos, los más nuevos, con características más técnicas pueden costar tranquilamente un 25% más.

Si lo traducimos a dólares serían entre 100 y 120, lo que, pasados a moneda local, nos estaría dando aproximadamente el mismo costo.

 

¿Dónde está el negocio? Ya no está, dejo de serlo, inclusive si enganchamos alguna de esas promociones con tarjeta de algún banco podemos pagarlo no solo en cuotas sino también con algún descuento, aunque sea de un 10% (todo suma o mejor dicho para este caso, resta, al costo del producto).

Solo podemos decir que se justifica para aquellos que quieren tener el último modelo y presumirlo en alguna carrera antes que nadie, algo que tampoco aconsejo, ya que siempre es preferible que otro las pruebe y después de haber escuchado un par de opiniones recién decidir comprarlo.

Mucho se ha dicho y hablado a estas alturas acerca de que es y para que sirve, si es realmente efectivo, o si va a ser adecuado para el objetivo en particular que estoy buscando.

La mayoría de las personas entrenan porque quieren perder peso o mantenerlo, tonificar los músculos, aumentar el rendimiento en algún deporte o también para descargar el estrés. Todas son razones válidas

El entrenamiento funcional es un tipo de ejercicio que va enfocado a un determinado objetivo. Nos ayuda a hacernos de mayor fuerza, estabilidad y movilidad.

Mediante ejercicios simples como sentadillas, estocadas, equilibrio sobre un bosu o simplemente con un pie alternado, ejercicios de coordinación, levantamiento de medicine ball, etc.

Se busca el fortalecimiento de los músculos, enfocándose tanto en la tonicidad como también en la elasticidad.

Tiene como objetivo preparar el cuerpo y fortalecerlo para la actividad física, a su vez trae aparejados beneficios como una mejor coordinación del mismo, ayuda a proteger las articulaciones y mejora la postura.

Algunos de sus puntos fuertes:

Pueden practicarse en la comodidad de la casa: Al tratarse de ejercicios simples que no requieren de los aparatos de los gimnasios tranquilamente pueden practicarse en living de casa con apenas la ayuda de algunos accesorios como puede ser una barra, un par de mancuernitas y una pelota.

Se pueden practicar en cualquier momento: Otra vez, al poder realizarse en casa, no hay excusas de horarios, basta con hacerse de unos minutos para meter unas series de entrenamiento.

Pocas a nulas chances de lesión: Al tratarse de ejercicios que no son de impacto que replican movimientos naturales en los cuales se utiliza el mismo peso del cuerpo o a lo sumo una carga mínima, las posibilidades de lesionarse son muy bajas. De todos modos siempre es aconsejable la supervisión de un entrenador.

Series de repeticiones cortas: A veces estar mucho tiempo haciendo un solo ejercicio puede tornarse tedioso y aburrido, cosa que no sucede con el entrenamiento funcional ya que está compuesto por series que suelen ser cortas de por ejemplo 30 segundos entre repetición y repetición y alternando ejercicios y grupos musculares lo que hace la actividad mas amena.

¿Serían capaces de adivinar el título de una película a partir de un par de zapatillas?

Para todos los amantes de la Cultura Pop sería imposible no identificar el título de la película donde aparecen las icónicas Nike Mag, o decir que las Nike Cortez son las zapatillas con las que Forrest Gump atravesó corriendo Estados Unidos, de costa a costa o incluso acertar el color de las Onitsuka Tiger (Asics) que usaba Beatrix en Kill Bill.

Si pensaste que estas zapatillas llegaron por azar a los pies de los actores pecaste de ingenuo.

Leonardo Ferri ( USA 10, UK 9, EUR 42, CM 28 -tal como dice su presentación en el libro) nos cuenta esta y otras curiosidades en su libro «Zapatillas: Historias de moda, deporte y consumo».

Este libro ayuda a conocer y a entender cómo fue el crecimiento en protagonismo de ellas, nuestras zapatillas, compañeras de emociones, de kilómetros, de vida. Y no sólo en lo que al mundo del deporte se refiere, sino también que hace un recorrido sobre la incursión de la zapatilla en el mundo de la moda hasta convertirse en un verdadero objeto de deseo.

El libro también se enfoca en las marcas más icónicas, y en los diseñadores, responsables de cada modelo pensado para cada persona.

Las zapatillas nos hablan de la gente: de sus gustos, de su forma de vestir y pensar, de sus actividades, de su andar y rutina. Este libro no sólo habla de zapatillas y su historia: nos ayuda a entendernos mejor a nosotros mismos. Tal como describe Marcelo Gantman en el prólogo, «Este libro acomoda las piezas de un fenómeno tan incorporado a nuestras vidas como el agua y el aire. Al estar tan metidos en ese paisaje dejamos de percibirlo».

Entretenido, interesante y distinto. Un libro ideal para los corredores, los amantes de la moda, curiosos, y quienes quieran entender sobre a cómo funciona el mundo del consumo.


LO QUE TENÉS QUE SABER:

TÍTULO DEL LIBRO: «Zapatillas: Historias de moda, deporte y consumo»

EDITORIAL: Paidós

PRECIO SUGERIDO: $ 479 ($ 199 en versión EBook)

DÓNDE CONSEGUIRLO: https://www.planetadelibros.com.ar/libro-zapatillas/274145​ o en las librerías de todo el país

zapatillas

En una oportunidad me tocó ver al cruzar la meta en una carrera (no recuerdo cuál ni viene al caso) a dos muchachos con un cuaderno tomando nota.

El primero, con la vista fija en los pies de los corredores, le cantaba al segundo las marcas de las zapatillas que usaban cada uno.

Apuesto a que las empresas deben hacer miles de estudios como este y como otros, lo que me llevó a preguntarme: ¿Por qué es que el “monopolio” está en esas mismas 2 o 3 marcas de siempre?

¿Serán realmente las mejores?, ¿Será el resultado de años y años de publicidades que terminaron “lavándonos” el cerebro?

Para encontrar la respuesta hay que remontarse a cuando todavía no corríamos y decidimos empezar a hacerlo. Todos pasamos por ese momento; algunos movidos por una razón, otros por otra. Lo cierto es que un día dejamos la comodidad del sillón y dijimos: “Basta, tengo que hacer algo” y ese algo fue salir a correr.

Acto seguido, nos pusimos las zapatillas y salimos. Y ¿qué zapatillas nos pusimos? Ni más ni menos que las que teníamos. Y si teníamos varias, las que más se ajustara para hacer la actividad.
A medida que fue pasando el tiempo fuimos, en menor o mayor medida evolucionando y aprendiendo distintas cosas que quizás antes simplemente desconocíamos y que ahora nos parecen triviales: como que hay distintos modelos de zapatillas para distintos tipo de deportes e incluso que hay distintos tipos de pie y pisada. Por ello también existen modelos para uno u otro, o incluso dentro de la misma actividad, pero realizada en distintas superficies y terrenos, la confección del calzado también va a tener sus variantes.

Por ello, cuando tuvimos que comprar otro calzado que reemplazara al anterior, el condicionamiento de la estética quedó relegado a segundo plano. El espectro quedaba reducido a, por ejemplo: todos aquellos modelos para pisada pronadora que a su vez tuviesen buena amortiguación en la suela por mi peso, y que además sirvan para correr en calle. Y este momento podía ser crucial porque podía ser el caso que la marca de zapatillas que solíamos usar no se especialice en esa área y tuviésemos que mudarnos de marca. O que, en efecto, si se especializara, lo cual afianzaría aún más nuestro lazo con ella.

Así que, sin más, sea por viejo conocido o por costumbre, compramos nuestro primer par de zapatillas pensado para la actividad. En caso de que dicho modelo nos resulte, reincidiremos; caso contrario: no, y optaremos por otra marca.

Una vez establecida la relación con la marca es muy difícil que el corredor la cambie. Es que los modelos de zapatillas hoy día cuestan muy caros como para andar experimentando otros modelos.

Por otro lado, una cosa bien sabida es que no alcanza con probárselas en la casa de deportes, dar unos pasos en círculo o ver cómo se sienten. Para saber si un par de zapatillas van a ser adecuadas para nosotros hay que salir a correr con ellas. Incluso probarlas unos minutos en las cintas para correr que hay en las grandes tiendas no es suficiente; hace falta más que eso, hace falta un medio fondo y en el terreno en el que vayamos utilizarla.

Es por eso que el corredor “se casa” con una marca: el costo de probar otro modelo es muy alto, y nos arriesgamos a que no nos resulten tanto como ese modelo al que ya estamos acostumbrados.
Para un corredor, invertir en un par de zapatillas que no nos resulte cómo es tirar la plata.

cuanto cuenta correr

cuanto cuenta correr“El running es uno de los deportes más baratos, solo hacen falta un par de zapatillas y ganas de salir a correr…”

 

Si bien a primera vista esta afirmación pareciera tener sentido, la realidad y la experiencia de aquellos que corremos nos dice que no es tan así.

En esta nota vamos a ir evaluando qué se necesita para realizar esta actividad y que otros gastos devienen de su práctica.

1- Zapatillas:

¿Acaso hay un elemento más indispensable? ¿Sino el más?
Las zapatillas son al runner lo que el caballo al turf, o la raqueta al tenis. Si, también está la movida del barefoot, dirán algunos, que es correr descalzos, pero la mayoría de nosotros no llegamos a tal extremo.
Las zapatillas también son ese accesorio más celado por los corredores, la mayoría estamos “casados” con una marca y no las cambiamos por nada, cual cuadro de Fútbol, nunca tenemos suficientes y no hay vez que, al pasar por un centro comercial no nos detengamos en una casa de deportes para mirar y probarnos esos nuevos modelos que parecieran nunca terminar de salir.

La industria del calzado, como es de esperar, está al tanto de ello y hay una batalla encarnizada entre las empresas para ganar adeptos, es por eso que la evolución se da día a día, la suela de hoy será reemplazada mañana por una de mayor amortiguación o durabilidad, los materiales para su confección son cada vez son más livianos, con microventilación, ultra resistentes, impermeables, con tecnología de fibra tal o cual, etc.

Es por ello que el precio de las zapatillas rankea sin duda entre los primeros puestos a la hora de evaluar los costos de esta actividad.

Si bien hay modelos más económicos, hoy día un par de zapatillas ronda entre los $2500 y $4000

A eso hay que multiplicarlo, sí, por la cantidad de zapatillas que compremos al año, y es que es bien sabido por todos los que hacemos esta actividad que las zapatillas tienen vida útil que suelen ser unos 700 u 800km aproximadamente.

cuanto cuenta ser corredor

2- Indumentaria:

Y acá el espectro se abre un montón: desde las medias hasta las mangas térmicas pasando también por la visera y canilleras de compresión.

Hay quienes prefieren correr con calzas, cortas, 3/4 o largas, otros con shorts por encima de la rodilla o más cortitos de competición, remeras de compresión o sueltas, musculosa o mangas largas, con mangas térmicas si hace frío, rompe viento, o visera y gafas si hay sol.

Pareciera que las combinaciones y gustos al respecto son tan variadas como corredores.

Lo cierto es que la indumentaria también se lleva una jugosa tajada de nuestro presupuesto como corredor.
Un par de soquetes genéricos puede costar unos $70 y unas medias de compresión de primera marca unos 5 veces más. Las remeras suelen venir incluidas en los kit de las carreras, pero esas que nos gustan de compresión arrancan en $500 y pueden escalar fácilmente en determinados modelos y marcas al triple y cuádruple.
Unas calzas cortas de dama o caballero rondan a partir de $400 o $500 y un rompeviento unas 3 veces más.

Hasta allí, poco más poco menos, tenemos completo el “outfit”, de acá en adelante veremos que otros gastos también se desprenden de manera indirecta.

3- El apto físico:

Sí señor, si vamos a hacer una actividad física, vamos a asegurarnos de estar en condiciones, el encargado de decirnos que “la máquina” está óptima va a ser un médico, ideal sería uno deportólogo.

En este punto solo vamos a decir que en la Ciudad de Buenos Aires ya está en vigencia la ley 5397 que exige de un apto físico para carreras mayores a 5km.
La mayoría de las obras sociales cubre este estudio, para aquellas que no, la consulta médica por particular ronda los $800

4- Grupo de entrenamiento:

Hay un momento en el que salir a correr por nuestra cuenta ya no alcanza si es que mejorar el rendimiento es una de nuestras expectativas. Para ello vamos a necesitar de un “Profe”.
El entrenamiento personalizado es fundamental, los planes de carrera que por estas horas atestan en internet no son ni tan mágicos ni tan efectivos como prometen, apenas si son una guía, si realmente queremos evolucionar, tenemos que recurrir a alguien idóneo.

Contratar los servicios de un entrenador o pertenecer a un grupo de entrenamiento cuesta a partir de $1000 por mes.

Inscripción a carreras:

Hoy por hoy hay carreras de sobra y para todos los gustos, incluso hay más de una carrera por fin de semana, nadie quiere quedarse afuera, y las empresas siempre ven el negocio, es por eso que vamos a ver carreras de empresas que están relacionadas directamente con el deporte hasta carreras organizadas por empresas que nada o poco tienen que ver como cadenas de supermercados, empresas de perfumes, pasta de dientes, clubes de football, panificadoras, etc.

Hoy día la inscripción a una carrera cuesta desde los $350

Hasta acá el “grueso”, después hay otros gastos menores como la fotito de la carrera, el medallero para presumir las medallas, el cinturón de hidratación, estudio de pisada y plantillas, los geles, tobilleras, pomadas, los accesorios varios como el reloj GPS, porta celular para el brazo y demás.

Si sentís que de solo leer la billetera se desinfla, pensá todo lo que te ahorrás en médico y psicólogos porque correr es salud y es una de esas locuras sanas que dan felicidad.